Síntomas de soledad

Era un colegio gris, de cemento gris en el patio y las paredes, y baldosas grises o marrón oscuro en los pasillos y las aulas. Era mil novecientos setenta y tres y alguien un día, con sus pequeños dedos, ampliando un desconchón de la pared, descubrió marcas de disparos. Huellas de muerte, restos de odio.... Leer más →

Cartas que nunca se enviaron

Tenía tanto que contarte, todavía pero nos quedamos sin tiempo, ni estaciones andenes vacíos repletos de invierno Que no vean que sufres, no temas las heridas del corazón se leen en la mirada ¿y quién te mira hoy a los ojos? ¿quién te ama como yo… quién te amará? Perdí la batalla, la guerra, perdí... Leer más →

Café… ¿solo?

Resulta curioso cómo los sueños se desvanecen apenas despertamos. Tú me decías que para evitar que sucediera debías contárselo a alguien nada más despertar y siempre antes de desayunar, como si el café y las tostadas fueran una prolongación de la frontera entre los dos mundos. Esta mañana no quiero olvidar lo que he soñado,... Leer más →

A mis hijas

Cuando los veranos acaban, que siempre acaban, nos queda la sensación de lo vivido, de lo sentido Al cobijo del tiempo sobreviven los momentos y los seres que, sin pretenderlo, te hacen eterno.   Francisco J. Berenguer

Aranjuez y yo

Esta mañana temprano, escuchando las noticias y antes de que me dieran ganas de apagar la radio, mencionaron, en un alarde de sensibilidad afortunado pero impropio entre compadreos de políticos, bancos y jueces, que el “Concierto de Aranjuez” cumplía hoy setenta y ocho años de su estreno en el Palau de la música de Barcelona.... Leer más →

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