Gris oscuro

Conocer y reconocer
el tiempo y la memoria,
transitando siempre por carreteras secundarias,
caminos de tierra, polvo y barro sucio.
Ese que se adhiere a tu pasado… cuando pasas
por allí.
Costras que ni secas se desprenden de tu historia,
que ya se cuartean y conforman tu piel.
Lodos de vida ya vivida, irrecuperable
¿Qué pensabas?
Fango de amores que se asfixian,
por exceso de sinrazones o el olvido,
o simplemente la lluvia,
que borra la huella de los besos y las promesas.
Caudal lento y espeso portador de la tinta indeleble
de tatuajes que creías eternos
y ya no te miran… ni te respiran.
Conocerse y reconocerse ante el espejo,
tiempo, memoria, arrugas, canas y cicatrices,
y esa luz que todavía percibes
en el fondo de esos ojos que te observan.
Es el brillo de la ilusión del niño que te sobrevive,
ignorante, necesaria inocencia que se deja engañar.
Que todo va a ir bien, que todo se solucionará,
pese al polvo que te asfixia,
pese al barro denso que te devora
a tragos largos y pausados,
…pese a ti.

Francisco J. Berenguer