Entre líneas

Soy una historia sin acabar, acaso sin principio.
Soy aquella página que leíste al abrir aquel libro,
casi por la mitad, por casualidad,
por el lugar en el que tus dedos se detuvieron
y me comenzaste a leer.
Imaginaste mi sonrisa, el timbre de mi voz,
recreaste mi cuerpo en tu mente y hasta el aroma de mi piel.
Y soñabas conmigo sin conocerme más que en palabras,
escritos de alguien que un día pensó que debía existir.
Pero tú no sabes, ni siquiera sospechas,
que yo también abrí un libro por una página al azar,
y apareciste tú, y te comencé a leer
en el momento en el que tú abriste aquel libro
y me encontraste a mí.
Y quien nos lee ahora tampoco lo sabe,
no sabe que es parte de otra historia.
Historia sin acabar, acaso sin principio.
Porque la vida y las historias quizá solo dependa
de la página del libro que alguien abra por azar,
y nos comience a leer.

Francisco J. Berenguer

Frágil cuerpo

Qué fácil es destruir

No se necesita carrera, ni de fondo ni de toga

solo palabras

Poder de dioses mundanos que se creen poetas

y solo hacen malabares con las metáforas

mientras el semáforo cambia a verde

no subas la ventanilla, dame algo…

Palabras que ensalzan y humillan

que enamoran y matan, agonizan

que nacen blandas y se endurecen

como chicles bajo el pupitre

y las arrancas con las uñas

petrificada saliva ajena

de quien pronunció tu nombre un día

y al otro olvidó cómo te llamabas

Somos víctimas y verdugos de ellas

de sogas y guillotinas

cadalsos de madera en la plaza

espectáculo de horror que la mirada reclama

No quisiera causar dolor y lo hago

torpe inquisidor que toma mujeres por brujas

en la hoguera que yo prendí me quemo contigo

no pretendo perdón ni reconocimiento

solo escribo, vivir es difícil y hablar me cuesta

a veces las palabras no dicen lo que siento

Es fácil destruir un cuerpo

y más sencillo herir un alma…

 

Francisco J. Berenguer