En tus charcos

Me siento más cómodo usando quizá, que quizás lo primero me resulta poético y más ligado al tiempo, la nostalgia lo segundo es como pisar un charco y esperar que te salpique, o no quizás tú seas de meterte en charcos, quizá yo tienda a rodearlos quizás debiera probar a saltar en ellos, quizá tú... Leer más →

Síntomas de soledad

Era un colegio gris, de cemento gris en el patio y las paredes, y baldosas grises o marrón oscuro en los pasillos y las aulas. Era mil novecientos setenta y tres y alguien un día, con sus pequeños dedos, ampliando un desconchón de la pared, descubrió marcas de disparos. Huellas de muerte, restos de odio.... Leer más →

Cartas que nunca se enviaron

Tenía tanto que contarte, todavía pero nos quedamos sin tiempo, ni estaciones andenes vacíos repletos de invierno Que no vean que sufres, no temas las heridas del corazón se leen en la mirada ¿y quién te mira hoy a los ojos? ¿quién te ama como yo… quién te amará? Perdí la batalla, la guerra, perdí... Leer más →

Café… ¿solo?

Resulta curioso cómo los sueños se desvanecen apenas despertamos. Tú me decías que para evitar que sucediera debías contárselo a alguien nada más despertar y siempre antes de desayunar, como si el café y las tostadas fueran una prolongación de la frontera entre los dos mundos. Esta mañana no quiero olvidar lo que he soñado,... Leer más →

A mis hijas

Cuando los veranos acaban, que siempre acaban, nos queda la sensación de lo vivido, de lo sentido Al cobijo del tiempo sobreviven los momentos y los seres que, sin pretenderlo, te hacen eterno.   Francisco J. Berenguer

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