No leas esto

Noto correr el tiempo por mis venas

Latidos como segundos golpeando uno tras otro, siempre hacia delante.

Mi cuerpo es un templo de tiempos perdidos, de silencios. Ruinas de quien mal envejece.

Duele más lo que se guarda. Habitaciones cerradas custodiadas por el olvido, que a veces deambula arrastrando los pies, cubiertos de moho y espeso polvo, con esas viejas llaves oxidadas ¿Oyes su lastimero tintineo? ¿ese que no te invita, pero te condena?

Negligencia inadvertida y descuidada. Hiciste lo que tuviste que hacer, convéncete de ello, es lo necesario para subsistir. No existen más fantasmas que los que habitan en ti.

Lloré en el vientre de mi madre y ella creyó que era especial. Lloré porque descubrí lo que se me venía encima y no quería nacer… pero ya tenía el tiempo en mis venas, hacia delante, como latidos, como tambores. Procesión de muerte disfrazada, condenado a vivir.

Sé hacia dónde me dirijo porque conozco el lugar de donde procedo. Todo en el universo es tan simple que sorprende. No existen respuestas porque no hay preguntas. La evidencia está para quien quiere beber de ella. Todos somos especiales y, a la vez, insignificantes. Todo está muerto y vivo al mismo tiempo. Lo que crees infinito y eterno solo es un parpadeo, y en un segundo se gestan miles de años.

No existe la esperanza porque no hay cura.

El sexo es una trampa para crear individuos que sufren y que busquen sexo para aliviar su sufrimiento y vuelvan a caer en la trampa.

La vida es una plaga en sí misma que pretende extenderse y perpetuarse por encima de todo y de todos. A ella no le importas más que como mero instrumento para su propósito. La naturaleza es un mecanismo perfectamente diseñado para sobrevivir donde no importa el sacrificio del individuo por el bien común… pero el individuo eres tú.

Mejor no pienses. Mejor olvida. Mejor sueña.

Pero el tiempo corre también por tus venas, latidos como segundos, siempre hacia delante. Condenado a muerte en este gran circo de gladiadores donde no hay emperadores, ni pulgares hacia arriba.

Lo siento. Hay quien te dirá que la vida es un milagro y que tiene momentos hermosos y tiernos. Y te ensalzará el amor, la música, el arte, la belleza. Son necesarios mecanismos de supervivencia del ser humano para poder dar sentido a toda esta mierda… ya te advertí que no leyeras esto…

 

Francisco J. Berenguer

Por el bello caos de tu interior

Quisiera poder darte los mejores consejos, hija mía, ayudarte a comprender los requiebros de esta vida y cómo enfrentarte a ella, pero yo llevo cincuenta y cinco años aquí y no tengo ni puñetera idea de qué va esto, te lo aseguro.

Quizá sea incapacidad o discapacidad de entendimiento de esta mente que, como la tuya, tiene más preguntas que respuestas… acertadas. Lanzo interrogaciones y me devuelven puntos suspensivos. A veces me siento como un eterno jugador de “Trivial” con su ficha/contenedor vacía de quesitos recorriendo el tablero, viviendo allí al capricho de los dados, formulando mis propias preguntas sin respuesta, tarjetitas en blanco, espacio reciclable. Pero ¿sabes? De las preguntas también se aprende algo, del proceso que se genera en tu cerebro que hace que surja esa incógnita, de esa inquietud, del pensamiento abstracto, de todo eso. Porque significa que no te has conformado con lo establecido, con las respuestas de manual, con lo masticado, y has ido más allá, a la zona incómoda donde el vacío existe y buscas con qué llenarlo.

Puede que ese sea el punto donde te encuentres ahora. Asomada a un abismo que te observa con la misma intensidad con la que tú lo miras. Pero no te preocupes demasiado, aunque sientas la soledad más infinita todos habitamos en ese lugar por algún tiempo. Del vacío también se aprende y la nada es un lienzo en blanco donde diseñar tu mundo, donde construir cimientos, donde crear tus respuestas, tu arte, tu vida. Y no importa si al principio se te emborrona o te queda todo gris con trazos gruesos y descendentes, ya surgirán los colores y las líneas definidas, aquí tienes mi mano para guiar la tuya. Lo que yo aprendí, que no es mucho, te lo muestro, te lo cedo y concedo. No para que me copies sino para que lo valores, lo juzgues, lo cuestiones, lo hagas a tu manera para que seas tú.

Tampoco quieras ser perfecta, la vida no lo es, nadie lo es. En el universo impera el caos y la belleza, el misterio y la grandeza, el enigma y la pureza… y eso mismo veo en ti cuando te miro. Quien ideó la palabra y el concepto se equivocó. La perfección es antinatural y distópica, es un defecto más que una virtud.

Como ves, no tengo consejos, ni respuestas, y mis experiencias puede que no te sirvan, cada cual aprende de las suyas. Solo quiero que vivas; que rías y llores, que sufras, aunque me duela, pero el dolor es necesario, es parte de todo esto, la vida duele muchas veces y debes estar preparada. Que ames y te sientas amada, absorbe y reserva esos momentos de felicidad, vívelos plenamente y pasa del mundo en ese rato. Sé lo que tú quieras ser y como tú quieras, no dejes que te dominen, que te dirijan, que sus censuras no coarten tu libertad. Y lee, y sueña, y respeta, y… no quiero ser pesado, mi niña.

Mi mundo, mis errores, mis silencios, mis historias, lo que soy es lo que te puedo ofrecer. Cuenta siempre conmigo, aunque me veas enfadado, o serio, o después de haberte echado una bronca apenas te mire. Yo también me siento perdido como padre, muchas veces, y me arrepiento de lo que te digo o de lo que hago y quisiera cambiarlo, pero no puedo. Y oírte llorar me consume por dentro.

Te quiero. Os quiero.

Ah… una última cosa… si no encuentras respuestas, quizá sea porque no haces las preguntas adecuadas. Prueba a cambiar de perspectiva y enfoque, cambia las normas, míralo como si fuese la primera vez, relativiza y busca la esencia en tu interior, la explicación está más cerca de lo que creemos en la mayoría de las cuestiones.

(a Selene y Marina, mis trocitos de cielo)

Francisco J. Berenguer