Canción de despedida

Admiramos a la luna y su belleza cuando solo es un satélite inhóspito gris y amargado sin titulación de planeta, dependiente de una dosis de gravedad que la Tierra le suministra en un callejón oscuro a escondidas de poetas enamorados a cambio de un pacto con las mareas y una sonrisa maquillada cuando el sol... Leer más →

Nunca nos quedó París

Ninguno de los dos lo quiso reconocer. Y ahora, cuando las marcas de tus uñas en mi espalda ya se han borrado (¿sabes que también arqueas los dedos de los pies cuando te corres?) ahora, París ya no nos parece tan factible ni tan romántico. Soñábamos en voz baja, ¿te acuerdas? Nos venía bien hacerlo... Leer más →

El sexo sentido

Fue ayer o hace diez años, quizá más… Se conserva tan nítido en mi memoria que parece que te estoy viendo ahora mismo, al contra luz de la ventana, cómo te vas vistiendo. No existe nada más erótico y hermoso que observar a una mujer mientras se viste tras una larga noche de amor. El... Leer más →

Mi tiempo imperfecto (parte 2, final)

Conforme te acercas notas algo extraño en él, no sabes exactamente qué es, quizá la forma en la que está sentado, te recuerda a un maniquí, como si alguien lo hubiera colocado así en una posición algo forzada y no pudiera moverse a voluntad. Su cuerpo había cambiado, era un hombre corpulento de más de... Leer más →

Miriam

Me voy. No huyo de ti, no creas. La huida es de mí misma, porque si continuara siendo yo, nunca conseguiría dejarte. Mañana encontrarás el apartamento vacío, tal y como yo lo he sentido todo este tiempo. Es necesario. Es lo mejor para los dos. Para ti, para mí, para tus hijos, para tu mujer.... Leer más →

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