La suave brisa de los tiempos

Quisiera retroceder en el tiempo hasta el momento en el que nos conocimos… y volver a empezar. No me refiero a cuando hace cuarenta años, tras aquel concierto de rock, en el aparcamiento, vomitaste sobre mis pantalones todo el vodka que habías ingerido, casi sin sentir, cuando dabas botes cerca del escenario, desafiando y desafinando... Leer más →

Antes de apagar la luz

Si no fuera imposible se podría decir que vuestra cama medía kilómetros y kilómetros, al menos esa era la distancia real que os separaba esa noche, porque cada centímetro se multiplicaba por mil y cada arruga en las sábanas era una cordillera insalvable que se erguía, imponente, entre los dos. Cada uno en su lado,... Leer más →

Mi pretérito perfecto

Tengo cuadernos de fotos repletos de recuerdos, de viajes, de imágenes de nuestros hijos, de vacaciones en la playa, de cumpleaños, de cenas con amigos y alguno de tus poemas. Los repaso cuando nadie me ve. No soporto las bromas de mi hermana cuando me dice que parezco una vieja loca, siempre mirando libretas vacías.... Leer más →

El miedo latente

Estás en la cama de tu hija, tumbada a su lado, con una manita entre las tuyas. Atendiste a su llamada esa noche cuando te reclamó en un grito ahogado y te dijo: “Mamá, tengo miedo”. Y enseguida viste, en sus ojos llorosos, su miedo y en él reconociste el tuyo, el que habías albergado... Leer más →

Cartas que nunca se enviaron

Tenía tanto que contarte, todavía pero nos quedamos sin tiempo, ni estaciones andenes vacíos repletos de invierno Que no vean que sufres, no temas las heridas del corazón se leen en la mirada ¿y quién te mira hoy a los ojos? ¿quién te ama como yo… quién te amará? Perdí la batalla, la guerra, perdí... Leer más →

Seda Roja

Cierra los ojos y pide un deseo. Yo los cerré… y fue en ese momento cuando sonó el disparo. Cumplo diecisiete años, una edad preciosa según mi madre, aunque para mí no lo es tanto. Bueno, sí lo es, pero es como encontrarse a medio camino entre la chica adolescente, que hace tiempo dejó de... Leer más →

Café… ¿solo?

Resulta curioso cómo los sueños se desvanecen apenas despertamos. Tú me decías que para evitar que sucediera debías contárselo a alguien nada más despertar y siempre antes de desayunar, como si el café y las tostadas fueran una prolongación de la frontera entre los dos mundos. Esta mañana no quiero olvidar lo que he soñado,... Leer más →

Clave de Luna

Ya no quedan atardeceres (rojos) de carmín, de pasión, de besos en tu cielo (azul) El sol no se oculta porque ya dejó de asomar cansado de buscarla entre tus sábanas (negras) Los días se hacen tan largos en una habitación cerrada enfermo de nostalgia, de destino (falso) de corazón disléxico, arritmia diatónica notas desacompasadas... Leer más →

Frágil cuerpo

Qué fácil es destruir No se necesita carrera, ni de fondo ni de toga solo palabras Poder de dioses mundanos que se creen poetas y solo hacen malabares con las metáforas mientras el semáforo cambia a verde no subas la ventanilla, dame algo… Palabras que ensalzan y humillan que enamoran y matan, agonizan que nacen... Leer más →

Fuera llueve…

Sintió que todo en su mundo era perecedero, hasta ella misma. Y todo se le ocurrió cuando limpiaba y recogía la cocina, y encontró en el frutero una manzana que llevaba varios días sin tocar, oscurecida y madura por un lado y aparentemente fresca por el otro, el que daba la cara. La apartó, la... Leer más →

El momento inadecuado

¿Por qué se empeñan los dioses en atraparnos en carne?   Desperté de lo eterno por ti recorrí miles de mundos y formas visité universos paralelos y concluyentes en lo perpendicular puntos tangenciales en los que no te hallé Te busqué en agujeros negros para disputarte con la nada si fuera preciso cloaca infinita, reciclador... Leer más →

Apenas… una vida

Me costó una vida Me costó una vida poder reconocerme entre turbios reflejos, dioptrías estudiadas mostrando lo soportable, mirada indemne espejo empañado por el vaho de la arrogancia de duchas inútiles, pieles inmaculadas y entrañas sangrantes, tumores de conciencia Tiempos de obligado barbecho emocional tras cosechas malogradas sembrando dudas semillas de amor, insegura simiente transgénica... Leer más →

Nunca nos quedó París

Ninguno de los dos lo quiso reconocer. Y ahora, cuando las marcas de tus uñas en mi espalda ya se han borrado (¿sabes que también arqueas los dedos de los pies cuando te corres?) ahora, París ya no nos parece tan factible ni tan romántico. Soñábamos en voz baja, ¿te acuerdas? Nos venía bien hacerlo... Leer más →

El sexo sentido

Fue ayer o hace diez años, quizá más… Se conserva tan nítido en mi memoria que parece que te estoy viendo ahora mismo, al contra luz de la ventana, cómo te vas vistiendo. No existe nada más erótico y hermoso que observar a una mujer mientras se viste tras una larga noche de amor. El... Leer más →

Agua y tú

Me miras y sonríes de la manera más hermosa que recuerdo Porque cada sonrisa es única como las huellas dactilares ¿Cuánto se puede vivir sin comer? ¿y sin beber? ¿cuánto podría sobrevivir sin ti? Te das la vuelta en la cama y te acercas y tus curvas encajan en las mías reconocimiento de piel, de... Leer más →

Conjugándote

Soy tu tiempo indefinido tu pretérito imperfecto repleto de manchas y tachones de renglones vacíos entre lineas manuscritas de apresurada letra. Soy tu lágrima contenida la que no llega a brotar la más amarga. Quisiera aliviarte la tensión de la espalda abrazarte por detrás, sigiloso y erizar tu nuca con un beso. Me gustaría sentirme... Leer más →

Mi tiempo imperfecto (parte 2, final)

Conforme te acercas notas algo extraño en él, no sabes exactamente qué es, quizá la forma en la que está sentado, te recuerda a un maniquí, como si alguien lo hubiera colocado así en una posición algo forzada y no pudiera moverse a voluntad. Su cuerpo había cambiado, era un hombre corpulento de más de... Leer más →

Mi tiempo imperfecto (parte 1)

Suena el despertador y te levantas rápido, sin pensar ni concederte unos minutos al plácido retoce entre sábanas, como un militar de postguerra al toque de diana, como una madre colmada de responsabilidades y millones de cosas por hacer. Caminas medio sonámbula por el pasillo, con la bata a medio anudar, hacia la habitación de... Leer más →

Y yo también te quiero (parte 2)

“y reconozco ese clic metálico… es el sonido del percutor…” Pero seguidamente no se escuchó ninguna detonación, ningún disparo. Ninguna bala atravesó su cráneo esparciendo sus sesos sobre el desayuno. Carla lo rodeó desde atrás, se puso delante de él y estampó la pistola con furia sobre la mesa. Todo tembló por la fuerza del... Leer más →

Y yo también te quiero (parte 1)

Me pones el desayuno en la mesa con la misma sonrisa de anoche cuando acabamos de discutir. Pensé en pedirte perdón esta mañana, pero veo que no hace falta, que has entrado en razón. Eres tan terca, a veces. ¿Cuándo comprenderás, de una vez, que mis necesidades de sexo son diferentes a las que encuentro... Leer más →

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