Cosas de Mayores

Llegué corriendo a casa, casi sin aliento. En aquellos tiempos siempre iba corriendo a todos lados, creía que se me había hecho tarde y mis padres estarían enfadados, con la mesa puesta, esperándome para comer. Y mi madre habría salido al balcón para llamarme a gritos: ¡Paquitooo…! Yo odiaba que me llamase así, porque luego... Leer más →

En Febrero

Empleo más tiempo ante el armario abierto, decidiendo qué voy a ponerme, que desayunando, aunque ahora desayuno poco, bueno, y como poco y ceno poco y poco de todo, porque los excesos se acumulan en las zonas del cuerpo equivocadas, que… la verdad, qué les costaría a esos kilitos de sobra situarse estratégicamente y hacerme... Leer más →

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