Apenas… una vida

Me costó una vida Me costó una vida poder reconocerme entre turbios reflejos, dioptrías estudiadas mostrando lo soportable, mirada indemne espejo empañado por el vaho de la arrogancia de duchas inútiles, pieles inmaculadas y entrañas sangrantes, tumores de conciencia Tiempos de obligado barbecho emocional tras cosechas malogradas sembrando dudas semillas de amor, insegura simiente transgénica... Leer más →

Ángeles dormidos

Vuelvo a tropezar, mamá, y no estás no estás para curar mis heridas de niño soplando mis rodillas y mis lágrimas aliento mágico de madres mercromina y tiritas, sana sana… Mis heridas ahora sangran hacia dentro solo las siento, solo las sufro ¿Quién sanaba las tuyas, mamá? ¿Quién las besaba y te acariciaba el alma?... Leer más →

El desván

Solo aportas personajes vacíos, sin personalidad, sin alma. Así… ¿cómo coño vas a escribir algo decente? Aunque tengas una buena historia que contar son los protagonistas, principales y secundarios, los que tienen que conectar con el lector. Ya sabes cómo va esto: el héroe, el antihéroe, el punto de inflexión donde se enfrenta a tomar... Leer más →

El resto de mí

Ya no quedan ganas Ya no me quedan ganas de tener ganas ni de amaneceres, ni playas desiertas ni de sexo explícito e improvisado o comprimido y reprimido gritos ahogados los niños escuchan en la habitación de al lado a pensión completa. Ganas de comer o ser comido, devorado de mi carne en tu boca,... Leer más →

De hueso y carne

A veces me siento tan frágil que temo deshacerme en cien historias y algún poema Ya son pocos los que escuchan y menos los que leen Lo siento, no soy de emoticonos si me sacas una sonrisa la podrás ver en mis labios si quieres, si vienes Mis besos son de carne Me rompo, me... Leer más →

Nunca nos quedó París

Ninguno de los dos lo quiso reconocer. Y ahora, cuando las marcas de tus uñas en mi espalda ya se han borrado (¿sabes que también arqueas los dedos de los pies cuando te corres?) ahora, París ya no nos parece tan factible ni tan romántico. Soñábamos en voz baja, ¿te acuerdas? Nos venía bien hacerlo... Leer más →

Ángeles de piedra

Anhedonia: Incapacidad para experimentar placer. Pérdida de interés o satisfacción en casi todas las actividades. Falta de reactividad a los estímulos habitualmente placenteros. Crees que es un sueño, tan solo un mal sueño. Fruto germinado de semillas rancias cuyas raíces invaden tus entrañas, se enredan, se entrelazan alrededor de tu estómago, lo oprimen, lo penetran,... Leer más →

Mejor no preguntes

Tú siempre querías saber más pero hacías las preguntas equivocadas y las respuestas reñían con tus expectativas Inquietud y frustración en la misma danza baile cognitivo del insconsciente colectivo el placer onírico y la realidad que evitas Yo me quedo en la barra Hace tiempo que dejé de bailar Hace tiempo que dejé de escuchar... Leer más →

Entre amigas

“Si quisiera hacerlo lo haría… si pudiera” La beso todas las noches antes de dormir y no importa que no me corresponda de la misma forma. También beso a otra distinta por la mañana, a otra más cada ocho horas y, bueno, tengo otra reservada por si algún día la cosa se pone muy fea,... Leer más →

El sexo sentido

Fue ayer o hace diez años, quizá más… Se conserva tan nítido en mi memoria que parece que te estoy viendo ahora mismo, al contra luz de la ventana, cómo te vas vistiendo. No existe nada más erótico y hermoso que observar a una mujer mientras se viste tras una larga noche de amor. El... Leer más →

El otro lado del muro

Noté humedad en la espalda cuando me empujaste contra el muro del cementerio. Sabía que no era agua de lluvia, ni el relente de la noche lo que me mojaba. Era la humedad viscosa de la sangre de los que habíais fusilado antes. Escuché los disparos desde la camioneta donde me tenías con las manos... Leer más →

La química aplicada

Llueve con fuerza… lloverá… y tú dirás que no hace falta que me vaya, que no me entiendes. El café frío, como tu mirada, como el gélido espacio que se abrirá entre los dos. Me sorprenderá que no se forme vaho cuando respiremos. Recuerdo lo que pasará mañana. El alcohol no combina bien con los... Leer más →

En cuerpo ajeno

A veces parece que la tierra gira en dirección contraria a la que estamos acostumbrados, como si un día te levantas de dormir y alguien hubiese alterado la posición de todos los muebles de tu casa, como si a mitad del juego te cambian las reglas. Y te sientes desubicado, perdido, asustado, como recién despertado... Leer más →

Agua y tú

Me miras y sonríes de la manera más hermosa que recuerdo Porque cada sonrisa es única como las huellas dactilares ¿Cuánto se puede vivir sin comer? ¿y sin beber? ¿cuánto podría sobrevivir sin ti? Te das la vuelta en la cama y te acercas y tus curvas encajan en las mías reconocimiento de piel, de... Leer más →

Conjugándote

Soy tu tiempo indefinido tu pretérito imperfecto repleto de manchas y tachones de renglones vacíos entre lineas manuscritas de apresurada letra. Soy tu lágrima contenida la que no llega a brotar la más amarga. Quisiera aliviarte la tensión de la espalda abrazarte por detrás, sigiloso y erizar tu nuca con un beso. Me gustaría sentirme... Leer más →

Mi tiempo imperfecto (parte 2, final)

Conforme te acercas notas algo extraño en él, no sabes exactamente qué es, quizá la forma en la que está sentado, te recuerda a un maniquí, como si alguien lo hubiera colocado así en una posición algo forzada y no pudiera moverse a voluntad. Su cuerpo había cambiado, era un hombre corpulento de más de... Leer más →

En silencio

Que calle la luz y las sombras la amordacen que calle el tiempo y cada segundo se pierda en el abismo que calle Dios, aunque nunca me haya hablado que ni la lluvia suene al caer, en mi piel cada gota duele que calle el silencio que ensordece, que oprime, que angustia No quiero ánimos,... Leer más →

Desapego. — Matahari

Dejar ir, soltar, desapegarse. Hemos escuchado innumerables veces estas palabras, estas tres palabras que suenan tan simples pueden resultar sumamente difíciles de hacer. Lo que sucede es lo siguiente; desde que somos chicos estamos condicionados a aferrarnos a las cosas, a las personas a todo aquello que consideramos cercano y nos hacen sentir seguros […] a... Leer más →

Mi tiempo imperfecto (parte 1)

Suena el despertador y te levantas rápido, sin pensar ni concederte unos minutos al plácido retoce entre sábanas, como un militar de postguerra al toque de diana, como una madre colmada de responsabilidades y millones de cosas por hacer. Caminas medio sonámbula por el pasillo, con la bata a medio anudar, hacia la habitación de... Leer más →

Y yo también te quiero (parte 2)

“y reconozco ese clic metálico… es el sonido del percutor…” Pero seguidamente no se escuchó ninguna detonación, ningún disparo. Ninguna bala atravesó su cráneo esparciendo sus sesos sobre el desayuno. Carla lo rodeó desde atrás, se puso delante de él y estampó la pistola con furia sobre la mesa. Todo tembló por la fuerza del... Leer más →

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