De mar y espuma

Ella lo creó a partir de un sueño

su sueño, su deseo

con un poco de arena gruesa del acantilado

…una pizca de sal, una pincelada de espuma…

La curiosidad calmó el embate de las olas

y la mar, expectante, se tornó espesa

latente y silenciosa

Ella continuó, ajena a las mareas, moldeando sus músculos

tomó prestado un haz de sol y bronceó su piel

de las algas oscuras pigmentó su pelo, negro y ondulado

los ojos azules como un trocito de cielo

Lo hizo hermoso y estudiadamente imperfecto

luego besó su frente y estimuló su conciencia

besó sus labios y le provocó el deseo

Y antes de que despertara del todo

le susurró algo al oído y se deshizo en mil gotas saladas

mil lágrimas que el mar reclamó como suyas

Él amaneció en la playa, solitario y confundido

pero tenía dentro una voz, un rostro difuso, un aroma

Entonces fue cuando ella se convirtió en el sueño de él

su sueño, su deseo

Y la buscó por todos los mares y las tierras conocidas

e incluso en lugares que ningún mapa se atreve a conjugar

verbos y linajes ocultos por el bien de los mortales

Incesante, incansable, ignorando lo que la vida le ofrecía

cegado por una quimera

Pobre ser iluso, soñador, idealista y embaucado

empleó todo su tiempo en una búsqueda imposible

No supo nunca que el amor tan solo es un canto de sirena

melodía extinta, delirio de trovadores y poetas

¿Quién, en su sano juicio, es capaz de creer en ello?

No hace mucho, un atardecer con el mar en calma

sin viento ni corrientes, su velero se detuvo

perdido en un océano cualquiera, azul como todos

Ya no le quedaban fuerzas, ni lugares que examinar

se tumbó en cubierta, exhausto, y se dejó morir

Encontraron su barco días después, sin rastro de él

pensaron que se había caído o tirado al mar

tan solo era un hombre trastornado, viejo y solitario

Pero nadie sabe que recibió una visita

justo antes de que la vida le abandonara

y ella volvió a besar su frente y sus labios

pero vio en sus ojos el dolor y la frustración

de quien siente haber desperdiciado toda su existencia

“–No lo entiendes –pronunció ella con la voz más dulce

que un hombre jamás escuchara

No has malgastado tu vida, no temas

has viajado y conocido más lugares y gentes que nadie

y yo he estado siempre a tu lado

he sentido tus miedos, he llorado contigo, he reído

he respirado tu aliento cuando dormías

y tú el mío

eres un buen hombre, pero todavía no te has dado cuenta

El amor no sabe de tiempo ni de carne

ni mucho menos de lugares

dije que yo te encontraría cuando dejases de buscarme

y así ha sido

ahora duerme, descansa… por fin has llegado a tu hogar

Se abrazaron y se deshicieron en miles de partículas

miles de lágrimas que el mar reclamó como suyas

y se fundieron en él

…con una pizca de sal y una pincelada de espuma…

 

Francisco J. Berenguer