El miedo latente

Estás en la cama de tu hija, tumbada a su lado, con una manita entre las tuyas. Atendiste a su llamada esa noche cuando te reclamó en un grito ahogado y te dijo: “Mamá, tengo miedo”. Y enseguida viste, en sus ojos llorosos, su miedo y en él reconociste el tuyo, el que habías albergado... Leer más →

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