Todos somos… monstruos.

Hay seres que nunca deberían haber existido

Se descuidó la naturaleza, sucumbió al engaño de los monstruos

que se disfrazaron con la piel de los primeros hombres

Sed de sangre y sexo, sometimiento y poder del macho

instintos arraigados que justifican al animal, denigrando al humano

A veces temo ser uno de ellos, mi monstruo inquieta mis entrañas

Todos tenemos uno ¿o solo soy yo quien lo posee?

Me avergüenzo de él, no por lo que hace, porque lo domino y subyugo

sino por lo que es capaz de hacer, de pensar, de decir…

Quizá mi monstruo sea mayor que el de cualquiera y por eso escribo

y lo canalizo en mi escritura

aplaco su sed con mis historias y personajes que él cree reales

lo mantengo preso tras los barrotes de mi mente

tal vez lo esté sobrealimentando

criatura deforme que no puede ver la luz, oculta en mi interior

de donde no pueda escapar… no debe.

He visto monstruos asomar de quien menos sospechaba

y no solo en machos, las hembras también lo albergan

Los he visto nutrirse del dolor que se convierte en odio

y el odio los engrandece, se tornan valientes y miserables

capaces de torturar y devorar vidas, de hacer daño por placer.

Creo que el mayor logro del ser humano es haber aprendido a contenerlos

a partir de ahí se pudo crear la música, la literatura, la poesía

se pudo amar, apreciar la belleza

y disfrutar de los placeres de la existencia…

O quizá todos seamos monstruos disfrazados de piel y carne

actuando en el gran circo de la vida

jugando a devorar y evitando ser devorados

creyendo tanto en nuestro papel asignado que ignoramos la realidad

aunque esta, a veces, nos escandalice manchándonos las manos

con la sangre de un inocente

que, simplemente, pasaba por allí.

Francisco J. Berenguer

Escrito por

Solo tenemos dos vidas, la tangible, la que llamamos real, y la que soñamos o imaginamos. Cuando me piden que hable sobre mí siempre dudo hasta dónde profundizar, quizá ni yo mismo me conozca tanto para hablar sobre cómo soy. Prefiero escribir y que lo que refleje en esas lineas me describa, que hable de mi realidad, de mis sueños, de mis miedos, de lo que quiero ser o, incluso, de lo que aborrezco. Nuestras vidas discurren sobre pedazos de sueños rotos. Yo imagino sueños, creo mundos y construyo personajes e historias cada día. Me dicen que eso no es real, que tengo que salir y disfrutar de lo que la vida me ofrece, pero cada uno busca su parcela de felicidad y se intenta quedar donde la encuentra. No soy mucho más que eso, lo que lees, lo que imagino y lo que escribo.

19 comentarios sobre “Todos somos… monstruos.

  1. Quizá mi monstruo sea mayor que el de cualquiera y por eso escribo
    y lo canalizo en mi escritura
    aplaco su sed con mis historias y personajes que él cree reales
    lo mantengo preso tras los barrotes de mi mente
    tal vez lo esté sobrealimentando
    criatura deforme que no puede ver la luz, oculta en mi interior
    de donde no pueda escapar… no debe.

    Le gusta a 1 persona

  2. No, tu monstruo es igual al de todos, pero como bien dices, tú sabes mantenerlo bajo control, para que seas tú el que lo domines, y no al contrario. Leyéndote uno aprende tanto de ti, poeta, y de tu forma de ver la vida. Es un verdadero privilegio contar con tu compañía, tus palabras y tu amistad…Don Francisco.

    Le gusta a 2 personas

    1. Ojalá fueran del mismo grosor los escudos que se utilizan para evitar que se escape tu oscuridad interna, como los que usamos para protegernos de lo externo, el mío es tan delgado y permeable que me traspasa todo lo que ocurre, me va doliendo gota a gota, me va calando y enfriando a veces, y otras, hace hervir tanto mi sangre hasta creer que me voy a fundir con ella.
      Para mí también es un privilegio poder contar contigo, aunque solo nos conocemos de “letras” y por favor… me has elevado al tratamiento de “Don”, tú puedes llamarme Paco o Paquito, si quieres, como mi familia… hay confianza.
      Un abrazo y felices fiestas

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    1. Toda muerte de un inocente a manos de esta clase de bestias te hace pensar si la justicia puede ser justa en estos casos. Todas las alternativas que se me ocurren son violentas, son las que surgen de las entrañas, instintos primarios de venganza. Quizá lo merezcan, pero no tanto para rebajarnos a su miserable nivel, aunque a veces…

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