El resto de mí

Ya no quedan ganas Ya no me quedan ganas de tener ganas ni de amaneceres, ni playas desiertas ni de sexo explícito e improvisado o comprimido y reprimido gritos ahogados los niños escuchan en la habitación de al lado a pensión completa. Ganas de comer o ser comido, devorado de mi carne en tu boca,... Leer más →

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