Nunca nos quedó París

Ninguno de los dos lo quiso reconocer. Y ahora, cuando las marcas de tus uñas en mi espalda ya se han borrado (¿sabes que también arqueas los dedos de los pies cuando te corres?) ahora, París ya no nos parece tan factible ni tan romántico. Soñábamos en voz baja, ¿te acuerdas? Nos venía bien hacerlo... Leer más →

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