Ángeles de piedra

Anhedonia: Incapacidad para experimentar placer. Pérdida de interés o satisfacción en casi todas las actividades. Falta de reactividad a los estímulos habitualmente placenteros.

Crees que es un sueño, tan solo un mal sueño.

Fruto germinado de semillas rancias cuyas raíces invaden tus entrañas, se enredan, se entrelazan alrededor de tu estómago, lo oprimen, lo penetran, dolor punzante, se alimentan, te alimentan, te digieren, te digieres. Canibalismo introspectivo, devorador de pensamientos, sentimientos y deseos. De dentro hacia fuera, licuando tus órganos con su veneno, deshaciendo proyectos, desvaneciendo ilusiones.

No eres lo que fuiste, aunque antes tampoco es que fueses una maravilla. Lo que queda de ti se dispersa en el trayecto de la cama al sofá… migración inútil… continua hibernación.

Has dejado pasar la vida tanto tiempo, sin implicarte, sin saborear lo que te ofrecía, que se ha olvidado de ti. Y te da igual. Ya no tienes que fingir, no queda nadie a quien engañar, hace mucho que se alejaron y borraron tu número de sus agendas. Aunque insistas en llamarlos, sus teléfonos les dicen que eres un desconocido, insignificante, un error, una llamada perdida de las que se ignoran.

Te convertiste en testigo mudo y desprotegido de juicios absurdos, espectador autista que ni ríe, ni aplaude, ni llora. Y contemplas el final de tu lamentable actuación como si fuese ajena, una película aburrida que deseas que termine… y volver a la cama, por el mismo sendero, surco desgastado en el pasillo, arrastrando los pies, zapatillas deshilachadas, hedor a sudor y dejadez.

Crees que es un sueño, un mal sueño, tiene que serlo.

Pero sabes que todo tiene sentido.

Recuerdas aquel día.

El día del entierro.

Deseaste no sentir tanto dolor

deseaste no sentir

convertirte en un ángel de piedra en el cementerio

velando su tumba.

 

Francisco J. Berenguer

Escrito por

Solo tenemos dos vidas, la tangible, la que llamamos real, y la que soñamos o imaginamos. Cuando me piden que hable sobre mí siempre dudo hasta dónde profundizar, quizá ni yo mismo me conozca tanto para hablar sobre cómo soy. Prefiero escribir y que lo que refleje en esas lineas me describa, que hable de mi realidad, de mis sueños, de mis miedos, de lo que quiero ser o, incluso, de lo que aborrezco. Nuestras vidas discurren sobre pedazos de sueños rotos. Yo imagino sueños, creo mundos y construyo personajes e historias cada día. Me dicen que eso no es real, que tengo que salir y disfrutar de lo que la vida me ofrece, pero cada uno busca su parcela de felicidad y se intenta quedar donde la encuentra. No soy mucho más que eso, lo que lees, lo que imagino y lo que escribo.

13 comentarios sobre “Ángeles de piedra

  1. O realista? Hay que hablar de ello; tengo varios amigos que han entrado en ese oscuro túnel del cual solo se sale por voluntad propia, sus familias desesperadas sin saber qué hacer… es un tema que nos afecta a todos pero del que poco hablamos. Gracias a ti por darle luz.

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          1. Francisco no sé como he borrado tu comentario a mi poema volcán. Gracias por esa explicación tan bonita. Siento que se haya borrado. Un abrazo y voy a ver si lo recupero.

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