En silencio

Que calle la luz y las sombras la amordacen

que calle el tiempo y cada segundo se pierda en el abismo

que calle Dios, aunque nunca me haya hablado

que ni la lluvia suene al caer, en mi piel cada gota duele

que calle el silencio que ensordece, que oprime, que angustia

No quiero ánimos, ni ayudas, ni esperanzas

la vida no me ha tratado mal

yo la he maltratado a ella

me lo dio todo, confió en alguien que no pidió existir

alguien que no quería aprender,

que no quería amar, que no sabía

Extraño al nacer, huérfano de alma, de ser

desprecié placeres y me refugié en el dolor

en mi oscuro mar interno, espeso como petróleo

Que callen las voces de la conciencia

que calle el viento, que no silbe por mis grietas

que exhalen mis pulmones su último aliento

que se apaguen los latidos de un corazón ignorado

El albergue de una tumba húmeda y profunda

una lápida de mármol sin fecha ni nombre

de alguien que nació y murió

pero que apenas ha vivido…

Que callen las plegarias, no son bien recibidas

que callen las palabras en tus labios

y llora, si te place

las lágrimas no hacen ruido.

Francisco J. Berenguer