Svalbard

Ahora sé que escribiré mi primera línea, que será la última. Mi última primera línea. Me dijiste que el verdadero hogar no se encuentra en lugares concretos, en construcciones de hormigón y cristal, ni en viviendas de madera, ladrillo o cemento, que te sentirás en casa cuando encuentres la paz con la persona adecuada, cuando... Leer más →

La suave brisa de los tiempos

Quisiera retroceder en el tiempo hasta el momento en el que nos conocimos… y volver a empezar. No me refiero a cuando hace cuarenta años, tras aquel concierto de rock, en el aparcamiento, vomitaste sobre mis pantalones todo el vodka que habías ingerido, casi sin sentir, cuando dabas botes cerca del escenario, desafiando y desafinando... Leer más →

Será septiembre

Respirar el tiempo y el espacio, quisiera.  Física cuántica en ese hueco, debajo de las sábanas, cuando todavía nos devorábamos con la mirada, donde todo era posible y previsible, donde la relatividad dilataba el momento y el éxtasis con la matemática precisión de un orgasmo compartido, implosión controlada, mi silencio y tus gemidos. Realidades paralelas... Leer más →

Los casuales desencuentros

Casual desencuentro Lo percibí en tu mirada esa mañana mi café humeaba y el tuyo estaba frio mi beso fue tierno y lo tuyo no fue un beso labios tensos sin color, ni calor Besé la fachada de una relación en ruinas muro de piedra con tatuajes de grafiteros donde yo ya no pintaba nada... Leer más →

La tierra y la sangre

Sabor a tierra y sangre. Tierra húmeda y sangre seca. No sé cuanto tiempo estuve allí en el suelo de aquella ladera tras el accidente. No estaba acostumbrado a la lluvia, ¡Joder… vivo en Alicante y allí no llueve nunca! Tampoco tenía la pericia suficiente para ese pedazo de moto que me compré, de segunda... Leer más →

La esencia y las apariencias

Comienza el día. Baile incesante de máscaras. No hay personas, ni personalidad. La esencia se oculta, se disimula, se disfraza. La zona neutra. Lo que vale, lo que se pide, lo que se espera de ti. Te cruzas con gente por la calle, en el autobús, en el metro, y es gente, solo gente. No... Leer más →

No leas esto

Noto correr el tiempo por mis venas Latidos como segundos golpeando uno tras otro, siempre hacia delante. Mi cuerpo es un templo de tiempos perdidos, de silencios. Ruinas de quien mal envejece. Duele más lo que se guarda. Habitaciones cerradas custodiadas por el olvido, que a veces deambula arrastrando los pies, cubiertos de moho y... Leer más →

No lo sabes

Solo sé que no sabes nada de mí, de ti, de la lluvia y las evidencias... Que el mar de dudas te cubrió sin coger aire antes de que te sumergiera la ola mirada turbia, lágrimas y sal No me ajusté a tus patrones medidas estándar de talla pequeña prejuicios encorsetados relaja la cremallera y... Leer más →

Por el bello caos de tu interior

Quisiera poder darte los mejores consejos, hija mía, ayudarte a comprender los requiebros de esta vida y cómo enfrentarte a ella, pero yo llevo cincuenta y cinco años aquí y no tengo ni puñetera idea de qué va esto, te lo aseguro. Quizá sea incapacidad o discapacidad de entendimiento de esta mente que, como la... Leer más →

Cosas de Mayores

Llegué corriendo a casa, casi sin aliento. En aquellos tiempos siempre iba corriendo a todos lados, creía que se me había hecho tarde y mis padres estarían enfadados, con la mesa puesta, esperándome para comer. Y mi madre habría salido al balcón para llamarme a gritos: ¡Paquitooo…! Yo odiaba que me llamase así, porque luego... Leer más →

Entre ciencias y letras impuras

Nunca entendí por qué una barrita de cincuenta gramos te engorda un kilo, y que para perderlo tengas que caminar durante horas varios días seguidos. La física y la química se llevan mal en mi cuerpo. Tampoco entiendo cómo unas simples palabras, pronunciadas en pocos segundos, pueden causar tanto dolor, y que ese dolor perdure... Leer más →

Vidas Convergentes

Para ella se acaba la función, la última función en el teatro Principal. Y tú te vistes para afrontar un nuevo turno que está a punto de comenzar.   La actriz, en la soledad del camerino y todavía con el eco de aplausos en los oídos, se va despojando de los restos de su personaje,... Leer más →

Lo más triste y hermoso

Llevo desde poco antes de las seis de la mañana intentando dar el inicio adecuado a esta entrada. Escribo algo, no me gusta, lo borro, vuelvo a comenzar, sigue sin gustarme, lo modifico, lo reescribo, lo elimino, me hago un café, me quemo la lengua, me remuevo en la silla, la postura, la luz, el... Leer más →

En Febrero

Empleo más tiempo ante el armario abierto, decidiendo qué voy a ponerme, que desayunando, aunque ahora desayuno poco, bueno, y como poco y ceno poco y poco de todo, porque los excesos se acumulan en las zonas del cuerpo equivocadas, que… la verdad, qué les costaría a esos kilitos de sobra situarse estratégicamente y hacerme... Leer más →

Antes de apagar la luz

Si no fuera imposible se podría decir que vuestra cama medía kilómetros y kilómetros, al menos esa era la distancia real que os separaba esa noche, porque cada centímetro se multiplicaba por mil y cada arruga en las sábanas era una cordillera insalvable que se erguía, imponente, entre los dos. Cada uno en su lado,... Leer más →

Mi pretérito perfecto

Tengo cuadernos de fotos repletos de recuerdos, de viajes, de imágenes de nuestros hijos, de vacaciones en la playa, de cumpleaños, de cenas con amigos y alguno de tus poemas. Los repaso cuando nadie me ve. No soporto las bromas de mi hermana cuando me dice que parezco una vieja loca, siempre mirando libretas vacías.... Leer más →

El miedo latente

Estás en la cama de tu hija, tumbada a su lado, con una manita entre las tuyas. Atendiste a su llamada esa noche cuando te reclamó en un grito ahogado y te dijo: “Mamá, tengo miedo”. Y enseguida viste, en sus ojos llorosos, su miedo y en él reconociste el tuyo, el que habías albergado... Leer más →

En tus charcos

Me siento más cómodo usando quizá, que quizás lo primero me resulta poético y más ligado al tiempo, la nostalgia lo segundo es como pisar un charco y esperar que te salpique, o no quizás tú seas de meterte en charcos, quizá yo tienda a rodearlos quizás debiera probar a saltar en ellos, quizá tú... Leer más →

Síntomas de soledad

Era un colegio gris, de cemento gris en el patio y las paredes, y baldosas grises o marrón oscuro en los pasillos y las aulas. Era mil novecientos setenta y tres y alguien un día, con sus pequeños dedos, ampliando un desconchón de la pared, descubrió marcas de disparos. Huellas de muerte, restos de odio.... Leer más →

Cartas que nunca se enviaron

Tenía tanto que contarte, todavía pero nos quedamos sin tiempo, ni estaciones andenes vacíos repletos de invierno Que no vean que sufres, no temas las heridas del corazón se leen en la mirada ¿y quién te mira hoy a los ojos? ¿quién te ama como yo… quién te amará? Perdí la batalla, la guerra, perdí... Leer más →

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